Ver próximos encuentros

Nutrición vivencial

Comer dejó de ser un examen que se aprueba o se reprueba.

Acá no hay plan, no hay prohibiciones y no hay nadie corrigiéndote.

Mesa de madera servida para compartir: guiso, pan casero partido y manos sirviendo

01 — El punto de partida

Nutrirse es mucho más que alimentarse.

Es la forma en que nos vinculamos con la vida. La afectividad, el abrazo, la mirada y las emociones son nutrientes tan indispensables como el alimento que elegimos cada día.

Cuando eso se pierde de vista, comer se convierte en un tema técnico: macros, horarios, listas de permitido y prohibido. Y ahí es donde la mayoría de las personas que llegan acá ya estuvieron — durante años, con esfuerzo real y con muy poco resultado que se sostenga.

02 — Por qué no funcionó

No fallaste vos. Falló el punto de entrada.

Todo lo que probaste tiene algo en común: le habla a la cabeza. Y vos ya entendiste. Lo que no lograste es sentirlo.

i

Dietas y planes

Funcionan un tiempo y refuerzan exactamente lo que te agota: control y autoexigencia. Cuando el plan se rompe, la culpa vuelve peor.

ii

Más información

Consultas, redes, cursos. El problema nunca fue déficit de datos: sumar contenido aumenta la saturación y te aleja del criterio propio.

iii

Gimnasio y deporte

Trabajan el cuerpo desde lo físico y muchas veces en ausencia de una mirada integral. Se puede entrenar mucho y seguir sin habitarse.

El ciclo empezar — abandonar — culpa no se rompe con más disciplina. Se rompe cambiando por dónde entrás.

03 — La mirada vivencial

Registro, no información.

En lugar de sumar otra cosa que deberías hacer, empezás a distinguir qué te pasa en el cuerpo: cuando comés, cuando te movés, cuando parás.

Se trabaja con lo concreto — el olor, la textura, el sabor, las ganas, la saciedad, el momento del día, con quién estás cuando comés. No hay nada que memorizar: hay algo que volver a notar.

Eso es lo que hace que los cambios se sostengan. No dependen de tu fuerza de voluntad de la semana: dependen de que puedas escucharte.

Detalle de un pan casero partido sostenido en la mano, sobre una mesa de madera

04 — Qué no vas a recibir

Te lo digo derecho.

  • Un plan de comidas semanal.
  • Listas de alimentos permitidos y prohibidos.
  • Pesaje, medición ni fotos de antes y después.
  • Promesas de bajar de peso en X semanas.
  • Retos, desafíos ni nada que haya que “cumplir”.

Qué sí

Lo que te llevás.

  • Herramientas simples y sostenibles para tu semana.
  • Un modo de leer tu propio hambre y tu propia saciedad.
  • Menos culpa y menos vigilancia mental alrededor de la comida.
  • Criterio propio para no depender del próximo consejo que leas.
  • Una mirada profesional con matrícula, no una moda de internet.

05 — Formatos

Cómo se trabaja.

Hoy la puerta de entrada es el taller grupal. Es donde pasa lo vivencial, que es justamente lo que no ocurre a solas.

Formato principal

Taller grupal

Un encuentro presencial que integra Biodanza y nutrición. Se mueve el cuerpo primero y se lleva a la mesa lo que el cuerpo despertó. Grupos reducidos.

Ver próximas fechas →

A pedido

Acompañamiento individual

Si después del taller querés un proceso personalizado, se conversa aparte. No es un plan de comidas: es un acompañamiento con la misma mirada. [CONFIRMAR: disponibilidad, modalidad y precio]

Escribime →

06 — Preguntas

Lo que más se pregunta.

¿Me vas a dar un plan de alimentación?

No. Vas a llevarte herramientas para vincularte distinto con la comida. Si después querés un acompañamiento personalizado, lo vemos aparte.

¿Y si necesito bajar de peso?

Si eso es lo único que buscás, y lo querés rápido, esta propuesta no es la indicada — te lo digo ahora para que no pierdas tiempo ni plata. Lo que sí se trabaja es el vínculo con la comida y con el cuerpo, y eso muchas veces reordena cosas que ninguna dieta reordenó.

Tengo una condición de salud. ¿Puedo participar?

Contámelo antes de anotarte y lo vemos. Los talleres son encuentros grupales de bienestar, no un tratamiento clínico, y no reemplazan la consulta con tu profesional de cabecera.

¿Por qué hay que mover el cuerpo si el tema es la comida?

Porque hablar de comida desde la cabeza es exactamente lo que ya hiciste durante años. El movimiento baja el ruido mental y deja disponible otra cosa: el registro. Desde ahí, lo que se trabaja en la mesa se siente en lugar de anotarse.

¿Hace falta tener experiencia en Biodanza?

Ninguna. Y no hay que saber bailar: te lo explico acá.

El primer paso

Empieza por un encuentro, no por un plan.

Te vas con algo vivido, no con un apunte.

Ver próximos encuentros